FUNCIONAMIENTO DEL OJO
El ojo es una bolsa rellena de fluidos y alojada en una órbita especial abierta en el hueso del cráneo. Lo mantienen en su lugar fuertes músculos, que demás le permiten desplazarse hacia arriba, hacia abajo y lateralmente. La superficie del ojo está formada por una membrana muy resistente denominada esclerótica, que se vuelve transparente en la parte frontal del globo ocular, donde recibe el nombre de córnea.
La retina, que reviste la parte posterior del ojo, posee nervios sensibles a la luz que transfieren la información recogida al cerebro a través del nervio óptico. Una vez allí, los datos son decodificados para generar una imagen. En el fondo del ojo existe una capa reflectante denominada tapiz o tapétum, responsable de ese reflejo tan peculiar que se observa en los ojos de los perros cuando les da la luz de frente. Los perros tienen un tercer párpado (la membrana nictitante), normalmente replegado en el ángulo interno del ojo. Se hacer visible sólo cuando el perro está enfermo, momento en que se despliega para proteger el ojo. La glándula lacrimal fabrica lágrimas para mantener la córnea húmeda y limpia. El fluido sobrante se elimina a través de unos conductos situados en el ángulo interno del ojo, que desembocan en la nariz o trufa. Cuando estos conductos se obstruyen, las lágrimas desbordan los lagrimales y se derraman por la cara, manchando la piel y el pelo del animal.

A causa de su particular anatomía, los perros no perciben el color del mismo modo que los humanos. No distinguen los tonos intermedios entre el amarillo verdoso y el rojo, pasando por el naranja, aunque si pueden diferenciar todos los colores situados en los extremos del espectro luminoso.